Carlos Tapia Canelo:          La historia hecha persona

 Carlos Tapia Canelo, 73 años, historiador y ex  concejal por la ciudad de Los Andes, es parte del paisaje local. Este hombre culto, que la mitad de la ciudad le ha pedido ayuda con sus tareas hoy habla de lo humano y lo divino.

Usted es un andino de tomo y lomo. ¿Qué lleva en el ADN un andino de verdad?

Así dicen (riendo). Yo creo que es fundamental el amor, el amor es la base de todo, en este caso el amor a nuestra tierra, a nuestra patria chica.

Estudió en el emblemático Liceo Max Salas. ¿Qué destaca de Los Andes de aquella época?

Así es, y también en el glorioso Instituto Comercial, pero luego descubrí mi vocación humanista y me cambié a mi querido Liceo Max Salas. Lo que extraño de aquel período, por sobre todas las cosas, es el respeto que se sentía por los profesores, el profesor era una autoridad dentro de la sala, los alumnos era imposible que les faltaran el respeto, para ellos eran grandes referentes, desafortunadamente se ha perdido, eso es algo que añoro de la educación de antes, la educación cívica también, no solo se pasaban contenidos, sino, se entregaban valores permanentes.

Como historiador, ¿cómo ve el futuro de Los Andes y del Valle del Aconcagua?

Analizándolo desde sus potencialidades, que para mí son dones que le dio la naturaleza, indudablemente tiene un futuro esplendoroso. Estoy hablando de todo el Valle, no solamente Los Andes. El Valle en sí es sumamente importante, para poder progresar hay que trabajarlo unido, fortaleciendo el turismo y nuestra identidad. En esto las autoridades tienen mucho que decir, sobre cómo se va orientando y dirigiendo este proceso, lo mismo con la Región de Aconcagua.

¿A qué edad comienza su interés por la historia, hay algún hito que marque este inicio?

  Antes se leía mucho, hoy la juventud casi no lee. En ese período había muchas revistas. Hablando de América, de historia, había incluso lugares para intercambiarlas. La lectura lleva a ese cariño hacia las letras y la historia, al saber sobre el entorno que nos rodea. Mi interés nace de eso, de la necesidad de conocer sobre lo que es nuestro. En ese entonces creé un programa radial de concurso, donde participaban estudiantes de enseñanza Media, con preguntas históricas, y ahí me di cuenta de que los alumnos no tenían de dónde sacar fuentes porque, por esos años, no habían libros que rescataran nuestra historia, entonces no podíamos exigirles mucho; allí me di cuenta de que teníamos que hacer algo y así comenzó mi travesía escribiendo.

¿Cuál fue su primera investigación que recuerda?

Me recuerdo que en Salvat Editores lanzaron un concurso para estudiantes, era de investigar sobre Pedro Aguirre Cerda, y me pidieron que colaborara con el certamen, incitando a los jóvenes a participar. No pudieron pedirme algo mejor, él es alguien que siempre he admirado, tanto por la labor que cumplió como presidente, por ser coterráneo, por su legado, fue un orgullo y un honor participar en ese trabajo. También he incursionado en la poesía, aunque nunca la he exteriorizado, me causa rubor, siempre he creído que es una literatura muy personal.

 

Por su casa y oficina siempre transitan estudiantes y jóvenes pidiéndole entrevistas, ¿tiene alguna anécdota con aquello?

Sí, siempre tengo jóvenes interesados en conversar conmigo, tanto para sus trabajos de estudios superiores, como por entrevistas escolares. Tengo una anécdota, una vez un alumno de 7mo básico vino a hacerme algunas preguntas, hubo un momento en que se quedó como congelado, en stand by, y le pregunté sobre qué le pasaba, y me respondió: es que yo pensé que todos los escritores que tenían libros ya estaban muertos (ríe), ahí le expliqué que la producción de libros es muy amplia y, así como muchos nos dejaron, estamos algunos que seguimos aquí.

Tuvo su paso por la política como concejal, ¿Qué rescata de ese período, lo retomaría?

Se da algo bien curioso, pero para la gente es como si siguiera siendo concejal, se siguen acercando a mí en búsqueda de apoyo y ayuda, me siguen reconociendo como un interlocutor válido y eso es súper especial. Creo que el rol de los concejales se ha limitado, se cree que sólo tienen el deber de fiscalizar, y es mucho más profundo, también se generan proyectos. Yo hice mucho durante ese período. Tengo los mejores recuerdos, siempre lo hice con profundo cariño, siempre cumplí con la responsabilidad de hacer cuentas públicas, cada año que ejercí, tal cosa que no la he visto de ninguno de los demás concejales.

No sé si lo retomaría, en el caso de hacerlo, me gustaría trabajarlo con la misma fuerza que antes, pero debo ser responsable con mi salud, y no sé si mi cuerpo tiene esa misma fuerza.

¿Qué representa para usted el Club Progreso?

Para mí representa 100 años de historia. Una iniciativa que surge de algo que no se ve hoy en día: la solidaridad. Un grupo de ciudadanos que tuvo una idea en común, notaron que en Los Andes no existía un espacio de reunión, donde se pudiese trabajar la cultura, la política, las artes, el esparcimiento. Así surge esta institución sin fines de lucro. Este grupo decide comprar, en conjunto, este edificio, donde se adecuó el espacio para que la gente pudiese venir a utilizarlo, divertirse, compartir. No se conoce mucho de esta labor solidaria que busca ayudar a la comunidad, porque es una labor silenciosa. Nosotros ayudamos a colonias escolares, tenemos alumnos becados, apoyamos a grupos de boyscout y a cualquiera que necesite y venga a pedir nuestro apoyo. Lo único que esperamos es aportar a la comunidad desinteresadamente. Acá lo que hacemos es soñar el Valle.