No es novedad que Chile desde hace algunos años se ha transformado en un país que los extranjeros ven con buenos ojos para una mejor vida.  El Valle de Aconcagua no ha sido la excepción, lo que tampoco es un fenómeno nuevo para nuestra zona. Antes lo hicieron los palestinos, españoles, Italianos, que formaron sus familias y sin duda son parte importante de nuestra tierra. Es por eso que quisimos adentrarnos en la vida de un haitiano, entender este nuevo proceso que vivimos, principalmente en la comuna de San Felipe.

Jean, un hombre de pasado los 50 años, es una persona educada y con pasión por la historia y la conversación,  de caminar tranquilo con su amigo, el conocido profesor Héctor Poblete, quien dice en broma ser su representante. Nos sentamos a conversar sin tapujos y nos adentramos en la vida de un haitiano en San Felipe.

“Me vine de vacaciones y no volví más” y así fue, hace 7 años llegó a nuestro país, a Valparaíso, sin conocer mucho más que a Pinochet y tras pagar 1200 dólares. Fue así como este hombre de la seguridad del congreso haitiano y padre de familia comenzó lavando copas en un bar de la Plaza Anibal Pinto, pero siempre pensando que con trabajo e inteligencia se llega lejos. Actualmente es hombre de confianza de la Panadería Maipú en San Felipe y se trajo a su familia.

“A veces la gente cree que uno viene porque es pobre, pero no es así, el gran problema allá es la seguridad, tú no sabes si vas a regresar vivo o no a casa. Al llegar dices gracias, Dios. Yo era la seguridad de un diputado, un buen ingreso, pero no se vive tranquilo”, nos cuenta Jean

En la rica conversación nos cuenta que la realidad del pueblo haitiano no es fácil en Chile, ya que muchos llegan con ilusión, principalmente hijos de familia campesina y les cuesta acostumbrarse, claro que ya estando acá no es fácil volver, es mucho dinero lo que cuesta el puro viaje, entonces se quedan en cualquier trabajo muchas veces de mala calidad.

Comida similar

Nos cuenta que la comida es muy similar, harto arroz, chuletas, en eso ha sido muy bueno. También descubrí que el baile nacional de ustedes, la cueca ya lo conocemos, entonces en términos de esas costumbres ha sido fácil acostumbrarse.

Jean nos dice que hace un año atrás llegaron muchos inmigrantes a San Felipe, tanto de mi nacionalidad como colombianos, cubanos, panameños. “Los sanfelipeños son muy solidarios, en ese sentido nada que decir y con los haitianos, los ayudan, la comida, donde quedarse, con los trámites en general hay una muy buena acogida, nos cuenta”

Aun no se forma comunidad.

En Santiago ya se ha ido formando comunidad y es conocido, en Quilicura hay lugares donde tienen sus cosas, inclusive una radio en su idioma. Jean nos cuenta que la realidad de San Felipe es distinta, ya que llevan muy poco tiempo y primero deben buscar sus fuentes laborales y estar un poco más tranquilos antes de organizarse más en base a otro tipo de actividades como el deporte y la cultura.

Sin embargo nos cuenta que ya se están dando los primeros pasos. Jean antes de despedirse y con mucho humor se ríe y nos dice: En San Felipe hubo un alcalde de ascendencia Palestina mucho tiempo (Jaime Amar) porque no un haitiano…