Julieta Carolina Salinas Apablaza, 37 años, de profesión ingeniero en informática, por pasión escritora, ciudad de origen San Felipe.

 

1) ¿Qué es Literatura para usted y qué ha significado en su vida?

La literatura es un portal que se abre a múltiples mundos por explorar: a otras culturas, a épocas remotas que sólo podemos experimentar a través de la lectura, al mundo interno de un personaje; esto, desde la creatividad y la emoción. Desde lo cognitivo, nos permite adquirir conocimientos, desarrollar la capacidad de abstracción y de las habilidades lingüísticas. La literatura siempre ha estado presente en mi vida, como lectora y luego como escritora, me brinda la posibilidad de expresarme a través de las letras.

 

2) ¿Cuál fue su primer acercamiento con la literatura?

Aprendí a leer a los cuatro años, por curiosidad y desde ahí no paré nunca más, tanto así que los recuerdos de mis años de infancia van teñidos por aquellos mundos que habitaba junto a Tom Sawyer, Papelucho, las hermanas March, entre tantos otros personajes.

 

3) ¿Quiénes han sido sus principales referentes literarios? ¿Por qué?

Conocer la literatura surrealista marcó un antes y un después en mí. Siempre fui buena lectora, me devoraba los libros, sin embargo, encontrar que en un mismo relato se tejieran dos historias paralelas o una historia cuya interpretación quedaba en manos del lector, generó en mí una gran admiración por Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y nuestra escritora chilena María Luisa Bombal. Conocí el surrealismo a los catorce años, de la mano de mi profesora de aquel tiempo, Mónica Montecinos y la menciono también como referente, pues su metodología para tratar la literatura en clases fue el motor que años más tarde me llevara a escribir mis primeros cuentos.

 

4) ¿Es complejo ser escritor(a) en Chile? ¿Es más complicado en el Valle de Aconcagua? ¿Qué posibilidades hay para publicar?

Solo he vivido en este país, por lo tanto, no puedo establecer una comparación objetiva con lo que sucede en otros lugares. Si lo hiciera, probablemente lo haría desde la idealización. Escribir no es difícil, es algo que fluye con la motivación de quien ama las letras, como medio de expresión, pero sí es difícil publicar por un asunto económico y de ahí a que el libro sea leído, en una sociedad que en el discurso valora mucho la literatura, pero que, en el nivel de acción, no lee, es difícil; esta es la parte más compleja.

Creo que las dificultades que puede enfrentar un escritor del Valle de Aconcagua no distan mucho de las que pueda tener un escritor de la Araucanía, de Copiapó o incluso de Santiago. Hace un mes participé de una Jornada de Trabajo en la Sociedad de Escritores de Chile, donde nos reunimos los presidentes de filiales de todas las regiones del país y al escuchar las realidades de sus lugares, constaté que los obstáculos son similares, dentro de las que se cuentan: los altos costos editoriales, la escasa difusión del trabajo de los escritores regionales en el entorno educacional, la escasa valoración o confusión con respecto al rol del escritor en la sociedad, comenzando por el círculo cercano que se ofende si su amigo escritor le cobra el libro, las instituciones que esperan la participación ad-honorem del escritor en sus actividades, la inexistencia de un fondo médico y de una pensión para el escritor, entre otros.

 

5) ¿Qué opina de la industria literaria nacional?

Desde mi perspectiva como escritora, creo que la industria literaria nacional se segrega como la mayoría de las instituciones de la sociedad, donde quien puede pagar, obtiene más beneficios que quienes no. Para publicar un libro, un escritor debe desembolsar dinero, y de acuerdo al monto, podrá acceder a una editorial consolidada a nivel nacional, la cual se encargará de la parte logística: gestionar el lanzamiento del libro y la venta del mismo en las principales librerías, además de que la editorial se ocupa del diseño de la portada y de la edición del texto; si se tiene la mitad de ese dinero o menos, la opción que existe es la autoedición y autogestión de todo, desde las empanaditas que se servirán en el cóctel hasta golpear puertas para vender los libros, normalmente no en las principales librerías y la mayoría de los escritores que conozco no somos buenos en esto último. Cabe agregar que el escritor que publicó en la editorial prestigiosa, deberá compartir generosamente con ésta, los ingresos por venta de libros. Como corolario, la gran beneficiada en la industria del libro, es la editorial, en desmedro del creador de la obra. Sin embargo, haciendo gala del refrán popular “el que ríe último, ríe mejor”, el competidor directo y subterfugio de la editorial, el impresor de libros piratas, se beneficia mucho más aún; el vendedor pirata, más que la librería y ambos vulneran completamente los derechos del escritor.

Ante este panorama editorial, publicar un libro es un acto quijotesco.

 

6) Usted tiene libro(s) publicado(s), ¿cuáles son y qué representa cada uno de ellos en su vida?

Tengo dos libros publicados, el primero, “Sopa de letras que forman cuentos”, es mi primer hijo, el que me permitió debutar como escritora y al que le tengo mucho cariño. Tardé diez años desde que escribí el primer cuento que aparece ahí, hasta publicar el libro. Primero, porque no tenía intención de hacerlo y luego, porque no sabía cómo.

Mi segundo libro, “Origen, raíces, patrimonio y cultura de Bellavista” es un hijo diferente, primero porque no es solo mío, sino de una comunidad completa, la localidad de Bellavista, pues en él está escrita parte de su historia. También, porque en este trabajo debí situarme en un plano diferente a lo acostumbrado, ya no desde la imaginación, sino desde la recopilación de información tanto testimonial como bibliográfica. Esto último me llevó a valorizar muchísimo el patrimonio viviente en las comunidades, aquellas personas que pueden contarnos de primera mano la historia, su historia y, asimismo, a ver bajo una óptica de admiración a las culturas prehispánicas de Aconcagua y de las cuales tan poco se ha estudiado.

He participado en antologías y también durante algunos años escribí columnas de opinión en algunos medios locales online.

 

7) ¿Cuáles son sus próximos proyectos literarios?

Mis próximos proyectos ya están en ejecución. Tengo un segundo libro de cuentos en estado de gestación avanzada que, por tiempo, no me he dedicado a depurar para sacarlo a la luz, pero espero hacerlo durante este año.

Actualmente trabajo como parte del Programa Acciona del CNCA en mi rol de artista-educadora en la Escuela Manuel Rodríguez de San Felipe, con séptimo y octavo básico y el objetivo de este proyecto es el de propiciar los aprendizajes de los alumnos en la asignatura de historia, mediante el arte. Es un tremendo desafío que implica poner a disposición de los alumnos, toda mi creatividad, lo cual me tiene muy motivada.

Por otra parte, trabajo con niños en mi Taller de Cuentos. Inmiscuirme en el mundo de ellos, me ha dado el impulso para escribir cuentos infantiles e ilustrarlos. Como soy neófita en esto de la ilustración, antes de publicar estos cuentos, los someteré al severo y honesto escrutinio del público infantil. Siento la necesidad de contribuir con un granito de arena a que los niños se encanten con la lectura; mi familia, sin proponérselo, me brindó todas las herramientas para que amara la lectura. Creo que, para fomentar la lectura en los niños, no se necesita de mucho: libros y creatividad para presentárselos.