La R-evolución que viene

 

En las campañas que promocionarán a los candidatos  en las elecciones que se realizarán este año, creo que habrá dos temas que estarán ausentes en sus propuestas. La razón es simple, no son temas aún de gran preocupación en la gente hoy en día, por lo tanto no atraerán votantes, aunque ya comienzo a dudar de ello.

¿A qué temas me refiero? Uno, al rápido avance de la inteligencia artificial, que sin lugar a dudas desplazará mano de obra, o dicho de otra forma, generará desempleo; y el segundo, el envejecimiento de nuestro país y los efectos que tendrá en las personas de mayor edad, o sea, en aquellas  que hoy tienen sobre 60 años de edad.

En la columna de hoy, por un tema de espacio, abordaré el primero de los temas referidos

¿Es la inteligencia artificial una amenaza real para la humanidad? Ciertamente hay variadas respuestas a esta interrogante que van desde que puede representar el fin de la raza humana (declaraciones del físico Stephen Hawking efectuadas el año 2014 a la BBC de Londres), a quienes sostienen que no constituye amenaza alguna y que sus efectos serán equivalentes al que se dio en la revolución industrial en el siglo XVIII, aunque quienes sostienen esto último se olvidan u obvian que este proceso de transformación económica, social y tecnológica trajo de la mano también de la mano desencuentros sociales, hambre, aprovechamiento, revueltas y revoluciones.

Soy de los que piensa que la incorporación de la IA no será el fin de la humanidad, pero que tampoco será inocua. Habrá a lo menos una generación que sufrirá los efectos de este cambio, en particular aquellos que realizan trabajos más repetitivos y en esto se encuentran desde operarios que trabajan haciendo operaciones manuales o repetitivas, hasta profesionales como abogados, contadores, médicos y otros.

¿Se imagina usted siendo operado por un robot? Uno que reúna todo el conocimiento existente en el mundo de enfermedades iguales o similares a la suya, lo que hoy un ser humano no puede hacer ¿O un abogado robot con las mismas condiciones anteriores? ¿O un contador bajo las mismas circunstancias? Bueno, respecto de esta última profesión, el SII, apoyado en los medios tecnológicos existentes como computadores e internet ha ido sostenidamente dejando obsoletos a los contadores tradicionales. Por si no se ha dado cuenta, hoy en día usted puede hacer solo la declaración de renta anual y está próximo a implementarse una declaración mensual automática que le hará llegar el SII también.

La forma de hacer comercio también está cambiando.. Hoy en día las ventas online alcanzan la suma de US$ 3.700 millones, cantidad que se dejó de comprar en forma directa en locales comerciales establecidos, y sigue creciendo. EL 79% de los compradores online tienen entre los 15 y los 44 años. Es tal el impacto que está teniendo este cambio en los consumidores, que el retailers  esta adecuando sus planes para no quedarse atrás y sobrevivir a esta drástica modificación en los gustos y formas de adquirir de los nuevos consumidores. Tan grande es el impacto de este fenómeno social, que  en Estados Unidos, según nota de El Mercurio, se prevé el cierre o reacondicionamiento del 20% de los malls en los próximos diez años.

Entonces, cabe preguntarse ¿se pueden detener estos cambios? Claramente no. Llegaron para quedarse y a pasos agigantados. Si aún no me cree, investigue en google por su cuenta y verá que dentro de tres años habrán automóviles, camiones y buses auto controlados, que además serán menos contaminantes ya que usarán electricidad ¿dónde y en qué trabajarán quienes hoy los conducen?

Entonces, me surge otra pregunta ¿Cómo se está preparando nuestro país para ese momento? ¿Está preparado nuestro gobierno y legisladores para hacerse cargo de esta amenaza real? Creo que no y de muestra un botón. Hace unos pocos días se discutía en el Senado la prohibición de uso de animales en espectáculos circenses. No existe, por lo conocido, en el mundo civilizado hoy en día, algún circo que utilice animales en sus espectáculos ¿Cómo ocurrió eso? Por la oposición de las personas en el mundo que, utilizando las redes sociales (internet) manifestaron su enojo y convocatoria para protestar contra quienes lo hacían. O sea, el debate en nuestro Congreso nacional llegó tarde.

En lo personal quedaría  feliz si, al menos unos cuantos candidatos, dejaran instalada la inquietud para  hacerse cargo apenas asuman en marzo del próximo año. El tiempo corre en nuestra contra, debemos buscar rápidamente formas de abordar este tema, de manera de aminorar el impacto que tendrá  en el empleo dejando a muchas personas sin sustento por obsolescencia.

¿Cuáles pueden ser los efectos de no preocuparnos a tiempo? Por lo pronto desencuentros sociales, enfrentamientos, revoluciones ¿no pasó lo mismo en la época de la revolución industrial?

¿Será una exageración lo que intento prevenir? En no mucho tiempo más lo sabremos.

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