Una visión distinta del fútbol. Escuela formativa de futbol “La Rojita”.

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Como profesional del deporte siempre me llamó la atención ciertas cosas del futbol formativo en nuestro país, cosas que considero una problemática a resolver, para que nuestro futbol formativo sea lo que tiene que ser, un agente que contribuye al desarrollo integral de nuestros niños, más allá de su desarrollo deportivo y competitivo. Es así como junto a Chris mi colega y hermano decidimos crear la escuela de futbol “La rojita”.

Se podrán preguntar ¿Por qué este nombre? Bueno a raíz de la generación dorada que tuvimos como selección de fútbol estos últimos años, llegamos a la conclusión que sería una buena oportunidad para que nuestros niños por primera vez tuvieran sentido de pertenencia con el futbol de nuestro país, cosa que antes definitivamente no pasaba.

Esta escuela nació para dar solución a diferentes “problemáticas” que prácticamente echaron raíz en la idiosincrasia de nuestro futbol, y que no contribuyen para nada de manera positiva.

El mejor siempre acapara la atención de los profesores, quedando los demás de lado

  1. Aquí todos los niños son tratados de igual manera. Independiente de las condiciones que estos tengan inicialmente, una de nuestras prioridades es no dejar de lado a los alumnos que muestran más dificultad para aprender, de esta manera los motivamos a ser constantes y los ayudamos a lidiar de mejor manera con la frustración ya que sabemos que los chicos/as son muy sensibles a este tipo de sentimiento. No toleramos que los alumnos con más deficiencia técnica, física o cognitiva sean dejados de lado.

El fin de semana las drogas y la mala alimentación van de la mano del futbol.

  1. Extrañamente en nuestro país los fin de semana en la cancha, se produce un fenómeno muy extraño, una suerte de cultura deportivo-alcohólica o deportiva-no deportiva, algo un poco irónico. Mientras los chicos juegan sus encuentros correspondientes, a metros de la cancha se puede ver personas consumiendo alcohol y drogas indiscriminadamente, u observamos que en el puesto de comida, sólo encontramos comida chatarra, absolutamente nada saludable. ¿Cómo pretendemos inculcar un hábito saludable, de la mano de hábitos nocivos para la salud de nuestros niños?  Es por eso que nuestra escuela funciona como promotora de hábitos saludables, entre ellos una buena alimentación. ¿Cómo? Siempre en el inicio o cierre de los entrenamientos se habla de lo importante de una buena alimentación, además de preocuparnos de que las colaciones de los niños en sus partidos o campeonatos, no sean el típico pan, con una galleta y la bebida, sino que de a poco hemos ido introduciendo colaciones más saludables (todo cambio de hábito debe ser progresivo)

El trato no es para todos igual.

  1. Acá no existe el “regalón del profe”, ya que esto puede atentar fuertemente sobre la motivación del resto de los chicos.

 

Los chicos con menos condiciones tienen menos participación en los partidos.

  1. Acá todos juegan!. Cada vez que se enfrenta un encuentro o campeonato, procuramos que todos nuestros alumnos jueguen la misma cantidad de tiempo, ya que empatizamos con ellos y también con sus padres. Si un niño tiene ciertas deficiencias técnicas, físicas o tácticas lo peor que podemos hacer es quitarle minutos de juego. Mientras más experiencia este acumule, mayor será el aprendizaje que el infante adquiere.

 Las ganas de ganar del profesor están por sobre el bienestar de los niños.

  1. Pasarlo bien es lo primero! Es fundamental ayudar a lidiar a los niños con la carga

Psicológica que implica un partido, debemos trabajar sobre la delgada línea entre enseñarles que esto es principalmente un juego, que deben disfrutar, pero que también es un juego que debemos ganar. Es una especie de competitividad disfrazada. Existen estudios que concluyen que buscar un alto rendimiento en edades tempranas o enfocarnos netamente en los resultados sólo limitaría el rendimiento deportivo de los pequeños y también acortaría su vida deportiva, debido a utilizar estímulos no acordes a su edad.

Los valores pasan a segundo plano, cuando deberían ser de primera importancia.

  1. El contenido valórico es fundamental. El respeto, el compañerismo, trabajo en equipo, la disciplina, etc. Son de carácter prioritario para nosotros, el deporte principalmente inculca valores, y es por eso que le permite a los pequeños un desarrollo íntegro. Son muy pocos los niños que llegan a ser futbolistas profesionales, pero si eso no pasa con su hijo, que bien que su hijo cada fin de semana sepa lo que es la puntualidad, el respeto, el compañerismo y la constancia.

Está en nuestras manos dar una solución al futbol de nuestro país, en manos de los profesores de educación física, preparadores físicos, directores técnicos, etc.

No podemos pretender que las cosas cambien, si seguimos haciendo todo igual. No reproduzcamos lo que se viene haciendo mal desde hace muchos años.

Dejemos de anhelar un futbol como el de Alemania, porque para eso deberíamos simplemente ser Alemania. ¡Hagamos cambios aquí y ahora! En nuestra aula, que es una cancha de futbol, ya no esperemos que las grandes instituciones del futbol  de nuestro país hagan algo al respecto. ¡Seamos el cambio que queremos ver en este hermoso deporte!

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