Emprender es para valientes

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“Cuando tenemos dos opciones y decidimos arriesgarnos en vez  de detenernos, es cuando hablamos de valentía”

 

En el mundo del emprendimiento, la innovación pareciera ser el eje fundamental y muchas veces, para la sociedad, el factor discriminador de quién merece ser líder y quién no. Esta premisa no es del todo acertada, hay muchas hipótesis que concuerdan en que todos podemos ser líderes, todos tenemos la habilidad innata de tomar las riendas de una contingencia y ampliar nuestras posibilidades. El secreto está más en la valentía que en la creatividad.

Desde que el emprendimiento se volvió una arista importante dentro de la economía han aparecido muchas mentorías, relatorías, charlas y talleres que buscan enfocar las características de los emprendedores para formar líderes positivos y empresarios exitosos. Debemos entender que uno es el otro, no hay forma de que un proyecto se vuelva un negocio exitoso si su creador no tiene las habilidades para encabezar a su equipo, y he ahí donde radica la importancia de cada una de estas instancias, en el mostrar a quienes manifiesten el interés, que la realidad no es siempre como se cree.

¿Cómo llegamos a emprender? Muchas veces la vida es quién por distintos motivos nos invita a tomar un lugar destacado entre la gente que representamos, ya sea por vocación, talento, elocuencia o habilidad. También por la tan manoseada innovación. Estos son motores para partir, pero con solo uno de ellos es suficiente, el éxito está en lo que viene después, en la perseverancia, en el ímpetu, en nuestra habilidad para guiar, en la valentía.

Para corroborar esto hay un ejemplo clarísimo que usan los estudiosos “La peluquería”. Los cuidados capilares datan desde el antiguo Egipto, las barberías o centros de bellezas tal y como los conocemos ahora se crearon en 1805 en Londres, por lo tanto, cualquiera podría decir que “poner una peluquería” no tiene nada de innovador por lo cual, su dueño no clasificaría como emprendedor y lo más probable es que muchos desestimen su capacidad de liderazgo. Esto no es así, quizás la creatividad no es parte de ese negocio, pero sí otros de los motores de crecimiento: La habilidad, la existencia de una necesidad, la moda, etc. Con un buen cauce, una pequeña peluquería local puede crecer a nacional, franquiciar, ampliar a centro de estética, impartir clases de belleza, asesorar en cuidados, crear productos, un sinfín de posibilidades. El secreto no está en cuán creativo es mi proyecto, si no en cuán valiente soy para tomar la decisión y cómo puedo encauzar mis habilidades para crecer.

El primer paso para volvernos un líder positivo es ser valiente, para partir, para pedir ayuda cuando se necesita, para creer y ser paciente, para saber decir que no y para afrontar los problemas que trae consigo esta forma de vida. La innovación es una de tantas características que nos pueden ayudar a lograr nuestro objetivo, pero para llegar a la cumbre debemos saber generar sinergias y colaboraciones. También saber que estamos un poco locos y usar esa locura a nuestro favor.

 

Victoria Aldunce.

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