La dura verdad que se esconde tras muchos haitianos en Aconcagua

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En el valle de Aconcagua es cosa darse una vuelta, principalmente por San Felipe, para darse cuenta que cambio el paisaje. La llegada de migrantes, especialmente haitianos  cambió lo que se estaba acostumbrado a ver.  Muchos sin dar nombre acusan de xenofobia y discriminación, mientras que por el otro lado ya se comienzan a producir conflictos.No obstante también hay quienes miran con optimismo este proceso migratorio. Sin duda un tema que se instaló para quedarse.

Las autoridades no se han puesto de acuerdo en la cifra oficial y es por eso que desde las gobernaciones provinciales y sus oficinas de migración están haciendo todo lo posible para regularizar su situación. No obstante los migrantes no han llevado una vida fácil. Quisimos insertarnos en su día a día e ir más lejos, conversar con quienes no se hacen visibles y preguntarles sin comprometerlos su verdadera realidad en el Valle de Aconcagua.

Hacinamiento y contratos falsos

El Abuso laboral, hacinamiento en las viviendas, dificultades en acceso a salud son el pan de cada día para la mayoría de los migrantes haitianos en Chile y también en Aconcagua. Enfrentan prejuicios, clasismo y racismo. Nos relata un integrante del Servicio  migrantes de los Jesuitas, que ha comenzado a estudiar el caso de San Felipe, que el idioma es una barrera casi infranqueable.

Pudimos acceder a algunos caso de  víctimas,  de las cuales no entregarnos nombre, debido a que temen  por represalias, nos cuentan que algunos abusan y los estafan. Al ser consultados si es cierto que se venden contratos falsos un haitiano de 28 años relata que en San Felipe muchos saben dónde conseguirlos y también saben que son falsos, pero a veces es la única forma de hacerlo cuando necesitan trabajar y necesitan comer.

Nos relata la persona que se ha preocupado de ellos, que si bien no llegamos a los extremos de Santiago, donde algunos han muerto de frio, la situación para muchos no ha sido fácil y muchos ya buscan formas para volver de vuelta a su país. Un porcentaje importante son profesionales y están trabajando en ferias o vendiendo en la calle, o de jardineros y basureros. Cuando llegué a Chile trabajé de temporero, recogiendo la cosecha, viví la pobreza más dura del campo chileno”.

Perfil que llega

Si bien no se dispone del número exacto viviendo en Aconcagua. La mayoría de los haitianos en San Felipe  queda relegado a salarios que rondan el sueldo mínimo; en servicios, construcción, aseo y trabajos informales.

Para entender ¿Por qué vienen a Chile? Hay que saber que  Haití se encuentra en el lugar 163° del Índice de Desarrollo Humano elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su esperanza de vida no supera los 63 años y más de la mitad vive en condición de pobreza, en ese sentido  Chile les parece una maravilla… y no tan racista como República Dominicana, nos comentan desde Migración.

A pesar de esto, la realidad golpea fuerte cuando llegan al Valle de Aconcagua. Dimitri de 27 años nos comenta que nosotros no somos latinos somos más bien africanos en términos culturales y con algo de Francés, por eso nos cuesta adaptarnos, a veces tenemos una cultura que choca un poco a su país.

Nos relata “Por el momento yo trabajo, pero no estoy contento, porque en Haití estudiaba administración y ciencias jurídicas también y ahora estoy trabajando cargando fierros en una empresa. Otra  persona nos cuenta; “Es muy difícil, porque soy informático, administrador… Esa es mi experiencia en Haití, incluso trabajé como contador en una escuela”, explica el joven de 27 años oriundo de Gonaïves.

Una madre de 28 años, que proviene de Cabo Haitiano y  que vive con su hijo, sólo piensa en regresar  “No me gusta donde vivo. Vivía en una casa muy bonita, con mi propia pieza, normal. Pero aquí no,! No me gusta, no estoy acostumbrada a vivir en una pieza así de chica, sin aire. Hay un solo baño para la gente. Siempre hay que hacer fila… Y una sola ducha, siempre hay que esperar. A la niña la baño en la pieza. No hay agua caliente, pero es lo que tenemos y quien nos arrienda subdividió la casa y a veces somos como 30, pero ¿Qué podemos hacer? Nos vinimos por el miedo a lo que se está viviendo en Haití, vinimos con una esperanza, pero la realidad ha sido muy distinta a lo que esperábamos.

Antes de arribar a Chile, consiguen cartas de invitación con familiares o conocidos o las compran desde 250 dólares. Para financiar el viaje muchos reciben préstamos, llegando a nuestro país con una fuerte deuda, que los expone a posibles redes de tráfico de migrantes y trata. Y apenas pisan suelo chileno, no parece ser del todo seguro: sufren el robo de pertenencias en terminales y estaciones, y están más expuestos a estafas y engaños de todo tipo. En septiembre del año pasado, Carabineros desarticuló una banda de delincuentes que mediante un falso servicio de taxis en el aeropuerto engañaba y asaltaba haitianos. Y casos similares siguen ocurriendo.

Los migrantes haitianos son conscientes de la precariedad de sus trabajos, y dicen sufrir por las condiciones adversas que les toca enfrentar,  suelen vivir hacinados, compartiendo habitaciones y baños con una cantidad importantes de personas (llegando en algunos casos a superar las cinco personas por habitación) que, si bien en su mayoría son connacionales, eran hasta entonces desconocidos para ellos

 

La Xenofobia un grave problema

Un haitiano que vive en San Felipe, en las cercanías de la población San Felipe  expresa: “En el último trabajo tuve una dificultad en el salario, no me querían pagar. Eso fue también por la comunicación, porque todavía no hablo bien español. Después me di cuenta que fue por la discriminación, razón por la cual lo dejé. Me hacían trabajar mucho más que a los chilenos y después no me pagaron.

Este mismo hombre comenta que hay muchos abusos en los arriendos de habitaciones: en las condiciones contractuales, precios exagerados y malos servicios, pero  el difícil acceso a vivienda nos  empuja a aceptar arriendos informales, precarios. Comenta George.

 

José Pérez, chileno de 55 años quien vive cerca de la feria de Diego de Almagro de San Felipe comenta que los Haitianos siempre hacen problemas son más desordenados, de hecho comenta que ya se están empezando a producir conflictos importantes y hasta que no muera alguien no se va poner mano dura.

Optimismo medido

Sin embargo no todo es malo también hay grupos que se han ido organizando, se han agrupado con la esperanza de una vida mejor y chilenos que se han puesto al servicio de esta nueva realidad entendiendo que son procesos que se deben llevar de la mejor manera. Existe un programa de Migrantes en la Radio Aldia 103.1 y también una radio de Haitianos por internet.

Asimismo también hay muchos Haitianos que ven con optimismo el futuro.

La mujer de 28 años madre de una pequeña reflexiona con pena y decepción casi llorando que jamás pensó que debería pasar tanta penuria, pero tiene fe que los chilenos serán mejores cada vez y que no será tanto la discriminación.

Este reportaje de nuestra área periodística, no tiene otro objetivo que mostrar una verdad a veces no oficial de una realidad que se instaló en el valle de Aconcagua.