Palmenia Pizarro: “El cariño malo no es un hombre, es una mujer”

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En el conocido “café Sebastian”, de la comuna de Providencia, me encontré con Palmenia Pizarro, nos cuenta que es un lugar donde conoce mucho a los dueños y se junta a conversar y ver algunos tema con su manager Andrés Carrasco, hombre conocedor de la industria y muy amable.

Tras pedir el clásico expreso, ante cualquier entrevista, comenzamos a conversar de la vida, lo humano y lo divino. Su simplicidad se respira en el ambiente, pocos creerían que esta mujer de 55 años de carrera ha quebrado todos los record habidos y por haber. 1700 canciones grabadas la colocan como la artista chilena que más canciones ha grabado y sus 30 años de trayectoria en México pareciera confundirse con la niña que cantaba en el Fortin Prat de la comuna de San Felipe.

Si bien conozco su carrera y la profesión de periodista me obliga a estudiarla, quiero ir más allá, conocerla como persona, como ser humano, y vaya que sorprende con su historia. En ese momento se cruzan mis vivencias de cuando, de niño, compartí mesa con ella en la casa de mi padre, en esa época Alcalde de la ciudad, tras una condecoración de la ciudad de San Felipe. Me habla la sanfelipeña que conocía a mi abuelo y en nombre de muchos aconcaguinos, me habla a la vez la artista internacional que recorrió el mundo llevando a San Felipe y al valle de Aconcagua en su maleta.

¿Cómo fueron tus inicios, Palmenia?

De pequeña en San Felipe cantaba en los festivales, primero en el Fortin Prat y luego en la plaza de la ciudad, la verdad me echaron, (tono de broma) ya que los ganaba todos. En ese momento fui a probar suerte a la radio Corporación y fue donde, sin tener los 15 años aún, ya estaba grabando y audicionando en las radios más conocidas de Santiago.

Se ríe y recuerda como si fuera ayer.  “Sabes, Felipe, cuando iba a grabar, me fui a la capital con lo justo y me iba a quedar a la casa de una tía que vivía cerca de Mapocho, no me creerías que cuando la llamo ya de noche me dice que no me podía recibir, yo no sabía qué hacer, Santiago estaba oscuro, nunca había estado tan asustada con menos de 15 años, ahí acudí a mi amiga, la cantante Ginet Acevedo, quien me recibió, pero vivía en Macul y tuve que recorrer la ciudad de los 60 en la noche. Cuando llegué muy asustada ella estaba con su hermana, y me entraron a la pieza por la ventana para que no se enterará su papá.

¿Y al otro día grababas?

Asi es, y debo decir que fue inmediatamente un éxito, el disco fue “Mi pobreza”. Muchos se preguntan por qué grababa valses peruanos, y tiene relación con que iba mucho a la radio Yungay, donde había un programa de música del vecino país.

Nos cuenta que ahí iba a cantar a la embajada de Perú, la invitaban siempre y un día el embajador le dice que quería que conociera en un evento al gran compositor e ídolo peruano Augusto Polo Campo. Cuando llegó el día, el embajador hizo callar a la audiencia y puso un disco mio, en ese momento “Polo Campo”, se da vuelta y me dice nunca había escuchado algo así y me comenta que tiene canciones que le gustaría que yo hiciera, y así empece a grabar canciones de ese gran compositor.

Antes sí que había machismo

Palmenia, a propósito de las temáticas de hoy, recuerda que en los 60 sí que era un país machista, nos relata que tenía un tema que se llamaba “Desprecio”  y que hablaba de lo que sufrían las mujeres.

¿Cuéntanos esa historia?

Resulta que la canción era “fuerte” para los hombres de la época, que esos sí que eran machistas, tú no podías mirar al marido a la cara, así era . Entonces yo le digo al directo:r quiero grabar esta canción y me dice, tú estas loca, los hombres me van a quemar la compañía, a lo que le respondí: pero las mujeres te van a amar, y así fue no más, la canción desprecio fue como un desahogo para tantas mujeres que sufrían en esa época y un tremendo éxito.

El famoso cariño malo es una mujer

Palmenia no para, parece una enciclopedia, maneja muchos datos y su carisma es realmente sorprendente, Andrés la detiene a ratos para ir matizando y, de repente, comenta como si nada la historia del mítico “Cariño malo”, que tantas versiones tiene, nos dice que esa canción tiene una historia que nadie imaginaria.

A ver, cuéntame más…

Resulta que cuando venía del Perú el compositor Polo Campo, iba camino al aeropuerto, allí se encontró con una ex que había sido una mala experiencia, pero de la que él seguía enamorado. El tema es que Campo la vio y ella cruzó la calle y ni lo saludó, inmediatamente se largó a llorar el peruano y escribió lo siguiente. “Hoy después de nuestro adiós, hoy vuelto a verte cariño malo y se ve por tu reir, que aún no sabes cuánto he llorado “y se lo guardó en el bolsillo. Después, cuando subió al avión, la terminó de escribir. Al bajarse en el aeropuerto chileno me la entrego y me dijo: interprétala. Después, cuando estábamos en el estudio, mientras yo interpretaba, él hombre lloraba y lloraba.

¿O sea que la canción no es una historia tuya?

La verdad es que no, pero ya es de todo el público, a quién no le ha pasado.

 30 años de éxitos en el mercado más exigente

Si se trata de mercados exigentes, ese es México, y fue donde Palmenia Pizarro triunfó durante más de 30 años, no sin antes triunfar en Miami y Nueva Yorck, Estado Unidos.

 

¿Cómo se da tu partida de Chile?

Mira Felipe, no hablo mucho de eso, pero tiene que ver con las envidias, yo gané 7 veces el premio a la mejor artista popular y eso genera rechazo. El tema es que inventaron cosas que me hicieron indisponerme un poco con el medio chileno de la época, nunca con mi público, que siempre fue fiel a mis canciones, porque cuando uno canta desde el sentimiento y es profesional la gente te quiere.

¿Y cómo se da el paso a México?

Tenía un contrato para Televisa y mientras se veía los temas de Visa de trabajo, pasé a Puerto Rico, y ahí un productor me dice: ¿por qué mejor no te vas a Miami? Yo le dije: no, tengo un contrato que cumplir en México. Sin embargo, mientras se aprobaba la visa, ya que México es muy cuidadoso con sus artistas locales, pude cantar en Miami y New Yorck.

¿Y después México?

Sí, ahí fueron 30 años, podríamos hablar horas y horas, yo estoy tan agradecida de México. Recuerdo anécdotas interesantes. Era tanto el éxito de las presentaciones que la gente pedía mas y más y muchas veces no teníamos más canciones, recorrimos todos los mejores escenarios.

Hoy me río, pero sabes tú que una vez cantando en un pueblo cerca de Chiapas, logramos salir al segundo bis por una parte, entonces yo salía y no entendía por qué el director se quedaba todas las veces y no salía, un día le digo: ¿por qué no sales si dos bis es suficiente?, y me dice, no es que no quiera, resulta que cuando voy saliendo hay un tipo que me pone una pistola y me dice o cantan 3 más y me aceptas esta plata, o disparo, y le ofrecían casi 2 millones de pesos en billetes, todo esto en hoteles 5 estrellas.

Pero al margen de la anécdota, Palmenia triunfó y lo hizo en serio, en los más exigentes escenarios, interpretó temas de los más reconocidos compositores mexicanos.

Alemania y Japón

Poco se sabe de que Palmenia cantó no solo en México, sino que lo hizo también en Alemania y en Japón, de este último recuerda a un público muy culto que se sabía mis canciones, eso emociona, dice Palmenia. Nos miramos con Andrés y decimos ¿cuántos artistas darían todo por estar y triunfar en esos escenarios?, ella nos mira y ríe con la misma simpleza, esa que no se olvida de sus orígenes, esa que cuando un productor le pidió cambiar su historia ella se negó, esa misma que cuando un importante director de una compañía le pidió grabar el himno de Colo Colo, le dijo: no hay problemas, pero también grabó el de Unión San Felipe, y así nació el himno del club de la ciudad que cada vez que termina un encuentro suena por los parlantes del estadio.

El abrazo con Chile

Luego de todos esos triunfos, cualquiera se quedaría viviendo en Miami o México, como lo hacen los artistas de su talla, pero ella anhelaba su Chile, su país, San Felipe, Aconcagua, y sentía que tenía que reencontrarse con ese público. Esto ocurrió  entre el 85 y 89, donde sacó un disco que vendió alrededor de 100.000 ejemplares, y finalmente el año 97 llenó el Caupolicán, su público nunca la había olvidado.

Hoy no para, tiene agenda completa, llena los casinos, recorre Chile y lo hace de manera humilde siempre. Esta mujer que ha grabado con grandes artistas y que fue pionera al cruzar generaciones y cantar junto a Mamma Soul, de generaciones y estilos distintos, esta mujer que nuevamente llenara el Caupolican ahora con otro ídolo, Budy Richard, no se le suben los humos a la cabeza y sigue siendo la sanfelipeña, la chilena, la que visita constantemente a su familia y amigos en San Felipe. Esa misma niña humilde que cantaba en el Fortín Prat hoy que tiene un festival con su nombre, quien ha estado en los escenarios más importantes del mundo, se siente feliz. No sólo por todo el éxito, sino porque después de 55 años cantando su público la reconoce y quiere.