Diputada Carolina Marzán (PPD): «Tenemos muchos privilegios, creo que sería sensato al menos un 50% de rebaja de nuestras remuneraciones y de las altas autoridades»

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La actual diputada por el distrito 6, entre los que se encuentra el Valle de Aconcagua, se hizo conocida desde niña por ser la famosa “Paolita” de la serie Los Venegas, y se hizo querible para todo Chile. Hoy, en otra etapa de su vida,  se nota que defiende con entusiasmo sus ideas y su nuevo rol. Ingresó a la política admirando al conocido Carlos “superocho” Alarcón por su gran aporte al servicio público. No es de admirar a las personas, pero sí de valorar, y por uno de los que se ha llevado una gran impresión es del diputado RN Mario Desbordes

Carolina Marzán

Sabemos que has sido una figura pública durante mucho tiempo, con tu trabajo como actriz. ¿En qué  momento  comenzaste a involucrarte en la política?

Cuando decidí estudiar teatro (soy licenciada en artes de la Universidad de Chile) quizás se asentó mi motivación social, que ya venía desde el colegio. Si vamos más al origen de la palabra política, muchas personas sin saberlo son entes políticos: la o el dueño del almacén de su barrio, los y las dirigentes de organizaciones comunitarias, la vecina o el vecino que está pendiente de manera positiva de lo que pasa en su cuadra con los vecinos. Hay muchas formas de serlo y estar, más allá de lo “formal” que te pueda dar un cargo. El arte te involucra inexorablemente, es imposible ser un trabajador o trabajadora de la cultura sin empaparte de lo que se moviliza en tu entorno, somos seres emocionales y nos conectamos por medio de los sentidos y la necesidad de transmitir mediante la manifestación de cualquier expresión artística, que termina siendo el resultado de lo que observas y donde te sumerges para crear, te hace ser un político o política porque con ellos buscas generar ruido interno, entretener, producir catarsis, reflexión, acción, en fin, transmitir y querer aportar a ampliar la visión social tantas veces restringida por el propio Estado y, con ello, abrir el debate personal y/o colectivo para poder accionar. Cuando vas a las poblaciones a hacer teatro o talleres, están haciendo política, cuando al final de la obra se abre el foro con el espectador, donde todos y todas de diferentes edades comentan, critican, se está haciendo política.

¿Tienes algún referente que te haya motivado  para entrar a política contingente?

En lo emotivo, creo que la familia de mi actual Jefe de Gabinete fue un referente positivo, motivante en el sentido de que ahí veía intenciones nobles directas, verdaderas, no digo que no pueda haber en otras personas, sólo menciono que fue el gatillante, quizás al verlos unidos trabajando donde, de alguna manera, vislumbré el apiñamiento que me gusta en el trabajo, es decir 100% colectivo, donde cada rol es fundamental para articularse, por cierto, el padre de mi jefe de gabinete es Carlos “superocho” Alarcón, quien falleció hace unos años. No concibo el trabajo de otra manera y eso me motivó mucho, ver alegría y transparencia en un trabajo que hoy está tan de ala caída justamente por las malas prácticas. La política no es eso, en eso la transforman quienes hacen un uso nefasto, utilitario, mezquino y mentiroso con la comunidad. Y en lo técnico, fue el darme cuenta de que desde una ciudadana del arte y a cualquier persona “común y corriente”, le cuesta tanto gestionar y conseguir apoyo, orientación y asesoría, que mi referente en ese aspecto fue la posibilidad de gestionar, de ser un nexo cercano entre las personas y la autoridad, y sentir que desde mi vivencia y trabajo podía aportar a levantar políticas públicas que estuvieran pulsando a la espera de ser recogidas.

 

Tú vienes del mundo de la cultura. ¿Qué te ha parecido el mundo político? ¿Es muy frío? ¿Te gusta?

Tengo una capacidad de adaptación muy grande y no llegué a este espacio a buscar calor ni amistades, sino a trabajar por las personas. En general, tengo una relación muy respetuosa con todas las personas, porque no concibo relacionarme desde otra vereda, el respeto es la puerta de entrada para mí. Ha habido momentos críticos personales que no vale la pena mencionar acá, es mejor enfocarse en lo positivos y en las fortalezas más que en lo negativo y las debilidades. Gustarme no es la mejor palabra, pero quizás lo que me motiva es que cuando una persona o familia de mi distrito necesita una gestión que puede tardar mucho tiempo en ser respondida, este cargo me permite tener línea directa con quienes tardan meses (y a veces no llega nunca) en dar alguna respuesta. La antesala de espera puede ser infinita y el tener esa posibilidad para dar respuesta rápida y gestionar con urgencia, como dije antes, me motiva mucho ya que la respuesta de la gente es siempre positiva, incluso si muchas veces no va amarrada de una solución, pero atender y responder inquietudes trae reacciones en distintos grados y aunque la respuesta muchas veces no es la que ellos esperan, de igual manera hay certeza donde poder trabajar. No hay peor angustia que no saber respecto a algo que está necesitando una comunidad o una persona y comienza la especulación y eso sólo genera dolor.

 

Tenemos muchos privilegios que aumentan la desigualdad.

 

En tu opinión, ¿cuánto debería ser la baja de salarios para los parlamentarios y otras autoridades de Gobierno?

Encuentro excesivo el sueldo, al que además suma privilegios que no entiendo por qué están ahí. Viáticos, traslados y otros que deberían costearse por nosotros mismos y esto molesta aún más, en general, porque denota más aún la desigualdad que existe en nuestro país en todo nivel. El tema es que junto con esta rebaja debería existir una nivelación hacia arriba que sea contundente y que no se siga precarizando a los y las trabajadores hoy con sueldos mínimos y pensiones que son vergonzosas. Las brechas salariales son abismantes, las mujeres por el mismo cargo ganan menos que un hombre, se discrimina por la comuna donde vives para acceder a un trabajo, en fin. Espero que el Consejo Asesor de Alta Dirección Pública haga una rebaja de, mínimo, 50%, creo que sería lo correcto.

¿Cómo ves tu futuro político? ¿Algunas aspiración que hayas pensado? Otros países han tenido actores de presidente, ¿lo has pensado alguna vez?

 

¿Admiras a algún político que no sea de tu color político?

Miro a muchas personas, pero no admiro a nadie en particular. Creo que quizás admirar es para alguien que haya hecho su trabajo de manera extraordinaria. No soy de enlazar a las personas, porque tantas veces las palabras van disociadas de sus acciones. A quien sí respeto mucho por la forma de plantear sus ideas y su capacidad de diálogo con quienes no piensan igual a él, es a Mario Desborde. Me ha sorprendido gratamente su forma de diálogo y su capacidad de llegar acuerdos.

Admiro sí mucho a alguien que fue un militante en época de Dictadura y sus actos siempre han estado amarrados de sus palabras, pero es demasiado cercano, es mi papá.

¿Cuántas reelecciones crees prudente para una autoridad?

Lo que se está proponiendo desde la mesa de mi partido me parece sensato. Sólo dos reelecciones y con retroactividad. Hay que renovar ideas y ellas las traen las personas desde los distintos espacios.

 

¿En qué  temáticas has puesto  énfasis en tu gestión y cuál es el sello que te gustaría dejar?

A pesar de que en mi labor parlamentaria pertenezco a dos comisiones permanentes: Cultura, Artes y Comunicaciones; y Familia y Adulto Mayor, las inquietudes y necesidades del distrito incentivan a que se utilicen todas las herramientas posibles para poder contribuir a hacer frente a embates como la sequía, la contaminación, el centralismo, discapacidad, enfermedades poco frecuentes, entre otros. Por ello, hemos recurrido a nuestra actividad legislativa, presentando proyectos respecto a cuotas mínimas de agua, abuso patrimonial contra adultos mayores, que se reconozcan enfermedades poco frecuentes, que el cuerpo no sea tratado como cosa después del deceso de la persona, entre otros; además de nuestra labor de fiscalización, en la que hemos solicitado información ante posibles infracciones que puedan ir en desmedro de los derechos de las personas. Como se ve, el sello que me gustaría dejar es trabajo, aquel que me encomendó la gente y a quienes debo responder cumpliendo con el compromiso de representarlos como se debe, porque la labor es miscelánea y es complejo centrarse en un sólo tema o preocupación, cuando las necesidades son tan diversas, las personas necesitan ser escuchadas y es nuestro deber canalizar esas inquietudes en gestiones para que haya respuesta.

El problema del agua  es que opera la lógica del mercado

 

En el Valle de Aconcagua, la sequía es uno de los grandes temas ¿lo has podido abordar? ¿Qué solución ves en ese ámbito?

Es una preocupación constante la sequía en el distrito, sobre todo porque hay un fenómeno climático que se agrava con la institucionalidad del agua en Chile, que permite la propiedad sobre los derechos de aprovechamiento, lo que abre espacio a que opere la lógica del mercado, acaparamiento, especulación y, por ende, concentración del recurso en quienes tienen más poder adquisitivo. El agua debe ser prioritaria para consumo humano, debe ser concebida como un derecho y que cada persona acceda a un mínimo de consumo de agua potable conforme al estándar de la OMS. Por ello, hemos abordado el tema a través de proyectos de resolución, en los que solicitamos al presidente una política integral del agua con una institucionalidad especial designada, para que fiscalice que de manera efectiva las personas accedan al agua de acuerdo con lo que recomiendan organismos internacionales y, a través de oficios de fiscalización, hemos hecho seguimiento de cuotas de agua, mantenimiento de APR, calidad del agua entregada por camiones aljibes, entre otros. Estas son soluciones a corto y mediano plazo, pero la gran solución es reformar el Código de Aguas y cambiar el modelo de cómo concebimos este recurso, que sea efectivamente un bien nacional de uso público, erradicar el sentido de propiedad y dominio sobre ella y que el derecho al agua sea reconocido como uno de carácter esencial e inseparable del ser humano.

La cultura y las artes son uno de tus temas, ¿qué proyecto o política pública crees que hace falta y se podría cumplir?

En primer lugar, considero que se debe cambiar la noción de “artista”, porque en nuestro país se ha tomado con una liviandad que lo relega casi como una actividad secundaria, complementaria o recreacional. Por ello se debe acuñar la noción de trabajadores del arte, la cultura y el patrimonio como un primer paso hacia la dignificación, considerando esta actividad como un trabajo, con reconocimiento y derechos, que abarca desde trabajadores de las artes escénicas a trabajadores audiovisuales, desde titiriteros a bailarinas, desde el circo al audiovisual. Lo crucial es caminar hacia una sociedad consciente de esto, pues todo lo que nos rodea involucra algún tipo de estos trabajadores, como libro que usted lee, como la película que disfruta, de manera que resulta del todo necesario que el presupuesto del Estado aumente para orientar mayor cantidad de políticas públicas para la cultura. Hoy, este presupuesto no llega al 0,5% del total de la nación, lo que relega al arte, la cultura y el patrimonio a un tercer plano del desarrollo, cuando debiese ser uno de los puntales, por la identidad y el sentido de arraigo de un país completo. En la actualidad, estamos trabajando con organizaciones de trabajadores para que esto mejore, que el presupuesto se acerque a un mínimo del 1%, a efecto de pensar en más políticas públicas en esta orientación; además, requerimos de un registro de trabajadores con ficha individualizada para saber cuántos en Chile se dedican a esta labor, pues en situación de pandemia, ha quedado una vez más en evidencia, que para nuestro país los “artistas” constituyen una clase de trabajadores de segundo plano, que carecen de apoyo tangible y de protección.

¿Cómo ves tu futuro político? algunas aspiración que hayas pensado. Otros países han tenido actores de presidente, ¿lo has pensado alguna vez?

No lo he pensado, mi preocupación en el presente es el trabajo por las personas que represento y responder de la mejor manera ante sus inquietudes y necesidades. Creo que la situación actual impide proyectarse más allá, lo que importa es hoy y cómo lo que hacemos, ahora determina de uno u otro modo nuestro futuro, vivimos tiempos cruciales en que debemos tomar decisiones por y para la gente. Y respecto a otros países que han tenido actores como presidentes, valoro de sobremanera la posibilidad de que personas que representen al arte y la cultura lleguen a esa posición, porque aportan con otra visión y sensibilidad, pero por mi parte no me llama la atención.

Carolina Marzán