Opinión: El dolor del pueblo no es una vitrina electoral por Mauro Mura

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La crisis sanitaria que estamos atravesando mundialmente, ha profundizado la ya existente desigualdad social, develando la extrema vulnerabilidad en la que vivimos como pueblo. La cesantía, el hambre y el colapsado e ineficiente sistema de salud, han estado lejos de ser abordados y resueltos por quienes nos gobiernan y, al contrario, han sido tratados con parches que no solucionan, ni por asomo, las necesidades básicas de existencia.

No conformes con lo anterior, hemos sido testigos de cómo el dolor del pueblo se ha convertido, para algunos exponentes de la política, en un nicho electoral, instrumentalizando las carencias de la gente para hacer de lleno campaña política. Cómo no indignarse con las cajas de mercadería que llevaban el nombre y la foto de Frank Sauerbaum, Diputado de Renovación Nacional, las mascarillas que se entregaban con el nombre de Felipe Harboe, Senador del PPD, o la sanitización que ostentaba el nombre de Jacqueline y Enrique Van Rysselberghe, de la UDI.

El Gobierno ha operado con la misma lógica. Luego de mentir con las cifras de alcance de las cajas de mercadería que se entregarían, (pasando del 70% al “70% del 40%”), han espectaculizado la entrega, llegando a las casas con fotógrafos para captar el momento, sin respetar, siquiera, el protocolo de distanciamiento social; lo que demuestra que jamás les ha importado resguardar la salud o paliar el hambre del pueblo, sólo se mueven por la necesidad mediática de lavar su imagen, vulnerando el derecho a la privacidad de las personas y exponiéndolas a contagios ante la negligencia de llenar espacios reducidos con personalidades de las que no se justifica su presencia.

Yendo a un plano local, es indignante como la Municipalidad de Los Andes, encabezada por Manuel Rivera, ha impulsado una campaña para captar a técnicos y profesionales para ser “voluntarios”. El voluntariado es una expresión de solidaridad y empatía del pueblo, que nace desde la organización social y se construye desde los territorios. Que una Institución, como lo es una Municipalidad, intente adjudicarse el término sólo habla de sus miramientos para desentenderse de su rol y buscar así trabajadoras y trabajadores no remunerados, lo que es otra forma de explotación laboral, sobre todo en un contexto en el que estamos con índices históricos de cesantía y lo que más se necesita es trabajo.

La pandemia sólo ha venido a confirmar que para algunos las necesidades de la gente son espacios de los que se pueden sacar provecho., y que realmente sólo el pueblo ayuda al pueblo.

 

Mauro Mura.
Escritor y Profesor.