Opinión: «Una pequeña pero necesaria reflexión» por Nelson Venegas

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Todos los que saben, entienden la necesidad de la cuarentena, sino, no salimos de ésta. Así de simple.

Pero para que sea posible y eficiente, esta triste, pero necesaria medida, debe ser bien pensada, y no como se ha hecho hasta ahora.

¿Cómo va a ser posible de cumplirse si comunas que se entrelazan, y ni siquiera tienen límites claros entre ellas, unas tienen cuarentena y otras no, existiendo en toda esta inmensa provincia, solo cinco puntos de control?

¿Cómo va a ser posible de cumplirse si cientos de trabajadores y trabajadoras, deberán continuar laborando, porque hay comunas en que no hay cuarentena, y viceversa?

¿Cómo va a ser posible de cumplirse si se deberá seguir haciendo trámites para recibir los hoy más que nunca, necesarios beneficios del Estado?

¿Cómo va a ser posible de cumplirse Si se debe cobrar seguros de cesantía, actualizar datos de la ficha de Registro Social de Hogares, y tantos otros burocráticos trámites?

¿Cómo va a ser posible de cumplirse si una persona que trabajaba en marzo, tenía su ficha con puntaje de esa época, lo despidieron, y la ficha se demora 3 meses en actualizarse, por lo que no tiene beneficios durante todo esos meses?

¿Cómo va a ser posible de realizarse si la ayuda es una caja de mercadería, como si con eso se pudiera pagar la luz, el agua, la luz, el internet para que los niños y niñas puedan tener clases?

¿Cómo va a ser posible de cumplirse si la llamada clase media no está recibiendo ningún, pero absolutamente ningún beneficio del Estado?

¿Cómo va  ser posible si el Estado otorgó mecanismo para que Bancos otorgaran ayudas y créditos a Pymes, y estas no las reciben porque son de alto riesgo, entonces solo terminaron ganando los mismos de siempre?

¿Cómo va a ser posible de ser cumplida si dijieron que otorgarían ayuda de 100 mil pesos por persona, pero no era eso, solo era el complemento para llegar a esa suma, y con tope de 400 mil pesos, cuando la línea de pobreza es de 450 mil pesos por familia?

 

¿Cómo va ser posible  de cumplirse si la gente quedó sin trabajo, y tiene que comprar cositas, y tirarse en la calle a venderlas, escondidos de carabineros, porque si no, simplemente, no comen?

Y ojo, aumentaron las penas ahora.

Para eso son rápidos en el congreso.

Recuerde el próximo lunes. Claro que disminuirá la cantidad de gente, pero no la suficiente para a lo menos controlar la pandemia.

Y adivinen quiénes serán tratados de irresponsables. Siempre la gente es la culpable, ¿o no?

Hoy vi angustiado unos hermanos venezolanos ofreciéndose a trabajar por un plato de comida en la calle Maipú, no se a usted, a mi me duele, me angustia.

Pasé por un supermercado y vi a los trabajadores muertos de miedo, y recibiendo estresados y temerosos el mal trato de los compradores nerviosos, y también, hasta la saliva de las personas entremedio de las grandes aglomeraciones de clientes.

Filas interminables de gente realizando trámites, para ser acusados por otros como irresponsables, como si fuera un placer entretenido.

He visto a la gente, sobretodo a la de esfuerzo y trabajo, sufrir, tener miedo, con necesidades, pasando hambre, y eso para mi, que soy un servidor público por vocación, es algo que me duele en lo más profundo de mis sentimientos y en mi fibra humana.

Me dirán, pero lo suyo es pura crítica. No es así, he estado desde que asumí la pandemia. Pienso luego, cuál es el aporte legislativo de nuestros parlamentarios de la zona, o el gobierno  en torno a todo lo que señalé antes. Si me equivoco, corríjanme, suelo equivocarme, y también reconocer esos yerros.

Tengo tanta impotencia por cómo se expone a nuestra gente, a nuestro pueblo.

¿Y que no éramos el país con el mejor per cápita de Latinoamérica, el oasis, como dijo hace menos de un año el Presidente?

Ya pues, salvemos a nuestra gente entonces, si plata hay, y lo saben.