Javier Crasemann, Presidente Junta de vigilancia primera sección Rio Aconcagua“Es un tremendo desafío representar a 6000 usuarios donde la mayoría son pequeños agricultores que no son escuchados”

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Javier Crasemann, es el actual Presidente de la Junta de Vigilancia de la primera sección del Río Aconcagua, quisimos conversar con este ingeniero de 51 años, casado con 4 hijos y que ha liderado un duro momento por la crisis hídrica. Nos comenta que la crisis no ha pasado; Por un año un poco más lluvioso no existen cambios y además nos cuenta que es urgente voluntad política de la autoridad regional para priorizar una gestión y focalización con un plan a largo plazo.  Destaca que los regantes de todas las secciones se han logrado poner de acuerdo en la presentación de un plan, pero que la respuesta ha sido un poco lenta.  El líder de la primera sección, quien lleva 20 años en estos temas  ve con urgencia un plan regional de infraestructura y ve con preocupación que desde Valparaiso, solo se acuerden de esta zona a la hora de pedir agua.  

¿Qué te motiva a involucrarte en un tema tan complejo como este?

Uno empieza de a poco, en mi caso tuve serios problemas para regar en la sequía del verano de 1997, por lo que me involucré en el canal por el cual riego el campo, Canal Rinconada de Los Andes. De tanto meter la cuchara fui elegido director, luego de más de 10 años de director me nombraron presidente del Canal. Al ser presidente del canal accedí a ser director de la Junta de Vigilancia de la Primera Sección y luego, a raíz de la renuncia del anterior presidente, me solicitaron asumir la presidencia. Son más de 20 años en las organizaciones de agua, en los cuales se aprende y conoce a mucha gente. 

Lamentablemente, los interlocutores de parte del Estado cambian periódicamente y todo parte de cero. Es como la película de la vida de la marmota. Con el agravante que cada día se ha hecho más complejo el tema, donde hay menos agua y más demanda. A su vez, dado lo complejo, son pocos los nuevos actores que se quieren meter y muchos de los “nuevos expertos” lo hacen por agendas propias, ya sean ideológicas o económicas, siendo que lo que más falta es una mirada técnica, que se enfoque en la mejora de la gestión y focalización de las inversiones. 

Esto es un tremendo desafío para el cual siento tener la experiencia necesaria, además de ser la voz de más de 6.000 usuarios de agua, de los cuales el 60% tiene menos de 10 hás. y que no son escuchados por ninguna autoridad.

¿Es muy difícil poner de acuerdo a las distintas secciones del río?

Sí, ha sido muy difícil y seguirá costando mientras no enmienden el problema de fondo y sólo acudan a medidas de urgencia, poco equitativas e ineficaces como: “quitarles el agua a unos para dársela a otros gratis”, de esta manera, NO se incentivan las inversiones y no se avanza en ninguna solución definitiva, sino sólo parches de corto plazo, que provocan más división, daño. Y, a su vez, la demanda por agua sigue aumentando y la oferta se restringe.

Se necesita una mirada y planificación de largo plazo, que considere a todas las partes, entregue soluciones equilibradas, acorde a la realidad, de cordillera a mar, por la sustentabilidad de la cuenca y seguridad hídrica en toda su extensión. 

La primera sección del río, muchos la ven como una privilegiada por su lugar en desmedro del resto de las secciones, ¿Qué puedes decir a eso?

Es lo que muchos han repetido hasta el cansancio, convenciendo a mucha gente que no comprende bien el tema. Nos abruma a veces recibir esas críticas infundadas, las que desinforman, porque No es así. 

La primera sección tiene las mismas hectáreas de riego de hace 35 años, se declaró agotada y no aumentó en éstas, haciendo un uso equilibrado del recurso hídrico. En los últimos años el daño de la sequía ha sido irreparable y su superficie de riego ha disminuido. El Río completo esta declarado en sequía, incluida nuestra sección. 

A su vez, el agua corre río abajo, por lo tanto, no pueden responsabilizarnos de lo que pase fuera de nuestro límite. Esta cuenca no es eficiente: el agua se infiltra, aflora, se pierde, no hay obras que la conduzcan o conserven en su camino al mar. 

En otras partes de la cuenca, Quillota, por ejemplo, se ha aumentado mucho en superficie de riego, -en laderas- sin tener el agua necesaria para abastecerlas, donde hay sobre otorgamiento de derechos de agua del Estado, sin incentivar que se invierta en seguridad de riego, provocando un desequilibrio y sequía. Pero, les sale más fácil repetir por todos lados que “el agua nos la quedamos nosotros”, cuando los números y hechos dicen lo contrario, debieran hacerse ellos mismos responsables de lo que han ocasionado en su zona y no al resto.

Hoy, nuestra sección se achica año a año con la sequía, mientras otras se mantienen creciendo como cualquiera puede ver. Por lo tanto, estamos lejos de tener privilegios, sino todo lo contrario. 

Ustedes se han logrado proponer un acuerdo en un proyecto entre todas las secciones del rio, pero entiendo no han recibido respuesta

Dado la situación antes descrita estamos convencidos que la única salida es un plan de inversiones completo para la cuenca, de largo plazo, donde ésta sea vista como un ecosistema que tiene sus interconexiones. Siempre poniendo la seguridad en el abastecimiento del consumo humano como prioridad. Para lo cual, el primer paso fue ponernos de acuerdo entre todas las secciones, lo cual no era fácil y lo logramos en mayo, cuando enviamos por escrito, al ministro del Ministerio de Obras Públicas y al Intendente todo un plan de soluciones. 

Recién en noviembre, recibimos una carta dando respuesta, donde a grandes rasgos, agradecen y señalan que se seguirá avanzando, enfatizando en algunos estudios y obras… Nosotros estábamos esperanzados de recibir un pronunciamiento más contundente del Gobierno, con un compromiso real por una solución completa y estructural para toda la región de Valparaíso. Sabemos que se requieren años para alcanzar todo el plan, pero esta cuenca está al límite de poder subsistir así, necesita un apoyo con proyección y seguridad, que ayude a avanzar unidos. Este plan propuesto creemos que es “el camino a seguir”, para luego sumar a toda la región y así hacerlo realidad, en beneficio de todos.  

¿Cuál es a tu juicio la solución o al menos el camino a un valle más autosustentable del tema hídrico?

Por suerte hay mucho por hacer, pero es lento y caro. Se necesitan bastantes obras: embalses medianos: arriba, al medio y abajo, que nos permitan regular las fluctuaciones naturales del río, para poder gestionar mejor la distribución. Piscinas de infiltración, que permitan la recarga de los acuíferos con lo que se aseguran los afloramientos de las partes más bajas del valle y a la vez constituyen un embalse subterráneo enorme y barato. Para interconectar estos sistemas se requieren canales eficientes de traspasos.

Este año llovió y se genera la sensación de que la escases hídrica ya No es tema. ¿Cómo han seguido trabajando en este contexto?

Es cierto que hubo más precipitaciones, que estamos un poco mejor que el 2019 -que fue la peor sequía de la historia-, pero el agua caída sigue siendo insuficiente para recargar los acuíferos subterráneos, por lo tanto, se han visto afectados los afloramientos. Con lo que, en marzo 2021, después de los deshielos, estaremos igual de secos que hace 6 meses y seguramente, forzados a nuevos acuerdos, que nos dividen y no solucionan el problema de fondo. 

Por eso, nuestra insistencia de ser escuchados para que se avance en la planificación completa de obras hidráulicas propuestas y se generen nuevas fuentes de agua -no toda el agua viene de la cordillera- por la sostenibilidad del río Aconcagua. 

En los momentos más críticos de la sequía se habló que hasta podría haber escases de agua para el consumo humano, ¿Qué tan real es esto en el futuro?

Si somos serios en nuestro principio de priorizar el consumo humano por sobre los otros usos, esto no debería pasar nunca. Pero, volvemos a lo mismo: se requieren las obras para llegar donde las personas están: hacer las recargas de los pozos de los APR y llenar el embalse Los Aromos, etc.

Hoy, con el río destrozado por extracciones de áridos, infinidad de drenes de agua, pozos profundos que no descansan… es imposible. Por lo que, si no hay un cambio en la gestión que realiza la autoridad y, a su vez, mayor responsabilidad empresarial no descarto racionamientos de agua en algunos sectores.

Las medidas parciales -cómo la sola redistribución de aguas superficiales- no solucionan el fondo, ni menos la proyección de toda la cuenca. Si se quiere dar futuro a este Valle y su gente, es fundamental mejorar la gestión y focalización de las inversiones. ¡No más de lo mismo!

El próximo año tendremos una discusión constitucional y el agua es uno de los temas. ¿Desde tu perspectiva por donde debería ir la nueva legislación?

Es un tema complejo y lamentablemente se ha ideologizado la discusión. Estando de acuerdo en que “hay que priorizar el agua para consumo humano y la mantención de ciertos caudales ecológicos necesarios”, luego pasa a ser un tema netamente técnico. El agua al final hay que distribuirla de alguna manera, lo que requiere de técnicos con experiencia y a los nacionales nadie los escucha y son los que realmente conocen el tema. 

Hace unos años, en el Gobierno anterior, le pregunté a los encargados en el tema agua de ese entonces -al delegado presidencial y director nacional de aguas- que, dada la prioridad por reformar el código de aguas, si me podían compartir el diagnóstico usado para definir los objetivos de los cambios que proponían. La respuesta fue que no existía ningún diagnóstico. Sin éste es imposible resolver, donde cada uno persigue sus intereses particulares y “el real problema” pasa a ser secundario. Esto es lo que ocurrirá cuando se discuta sobre el agua en la Asamblea Constitucional. Por lo que la sequía seguirá golpeando igual o peor.

En algunos momentos has sido critico de las autoridades. Crees que no hayan estado a la altura o harías alguna diferencia entre ellas?

Independiente de las críticas a las autoridades de turno, porque no se enfocan en resolver el problema de fondo, acá hay una falla del Estado de Chile en el tema hídrico. Hay una deuda histórica, una falta de inversión en infraestructura, por lo tanto, de gestión por soluciones estructurales. 

Regionalmente, los intendentes no han priorizado el tema y en lo que hacen al respecto, no involucran a la región completa. La quinta cordillera queda rezagada al estar lejos de Valparaíso, donde están las autoridades e instituciones. Sólo se acuerdan de nosotros para pedir agua, sin conocer el perjuicio que nos provocan, porque no conocen lo que vivimos en el Valle de Aconcagua. 

Los únicos que entienden mejor la situación son los ligados a la Agricultura, es decir, Seremi, CNR, etc. Con ellos sí hemos logrado avanzar e invertir, conocen nuestras provincias y como primera sección, nos han ayudado a modernizar nuestro sistema de reparto, con telemetría y compuertas automáticas, para que, con estos avances e inversiones, aportemos aún más al resguardo del escaso recurso hídrico.  

Y en el MOP, debo destacar al personal de la DOH y la DGA que son funcionarios de carrera, que llevan años viendo con impotencia cómo no se logra avanzar de manera más decidida. Donde los diferentes gobiernos pasan de estudio en estudio, sin resolver, ni concretar soluciones.

Eres una persona reconocida en el medio, nunca has pensado la posibilidad de ocupar un cargo público?

Creo que con mi rol actual ya es suficiente, donde he entregado por tantos años -sacrificando mi vida laboral y personal- todo mi esfuerzo por buscar que se hagan las cosas de una manera más adecuada en el tema hídrico, traspasando experiencia y conocimiento específico del tema. Donde no a todos les gusta que le digan cómo tienen que solucionar el problema, pero no nos queda otra alternativa que seguir insistiendo, para que algún día se concreten las soluciones, que logren hacer realmente eficiente y den seguridad hídrica a la cuenca del Aconcagua, en toda su extensión. 

A su vez, ser presidente de una organización de más de 6.000 usuarios, que debe ir a elecciones una vez al año, donde el 60% de los titulares de derechos califican como pequeños agricultores, donde cualquiera de ellos puede pedir la información que quiera sobre lo que hacemos, creo que ya es un cargo muy público.

Por todo el río y su gente, espero algún día se pueda mejorar la gestión y focalización de las inversiones.