Iglesia Catedral de San Felipe, parte de la historia de la ciudad

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La Iglesia Catedral de San Felipe, con la que usted normalmente se encuentra en la principal calle de la ciudad sanfelipeña forma   parte de la historia fundacional de la ciudad.  Siguiendo el patrón de gran parte de las fundaciones coloniales, San Felipe se urbanizó a partir de un plano damero. La plaza de armas o central, reunió los edificios de los principales poderes de la época. En sus respectivos costados se instaló el cabildo, la casa del corregidor, la cárcel y por su puesto la iglesia.

Si bien la actual Catedral no es el edificio original, tiene sus cimientos en la construcción de la Iglesia Matriz entre 1748 y 1751, la cual se mantuvo en pie solo hasta mediados del siglo XIX, debido a la constate acción de terremotos que la fueron deteriorando. El edificio original contaba con tres naves, cuatro capillas y dos torres.

Con la destrucción de la Iglesia Matriz, el Presbítero José de los Dolores Villarroel mandató la edificación más moderna y antisísmica. En el mismo lugar que su antecesora.  La Catedral que hoy conocemos fue construida en 1840 en albañilería de ladrillo con mortero de barro y cubierta de tejas. Sus tres naves fueron separadas por columnas de madera con base de granito rojo. Cuenta con una torre y el cielo de la iglesia es de artesonado de madera. La fachada es adornada como un antiguo dintel de espino sobre la puerta principal, que data de la época de la fundación de San Felipe.

Además existen dos relieves, uno alusivo a la Fundación de San Felipe El Real y el otro a la Fundación del Obispado de San Felipe de Aconcagua. Posteriormente, durante la administración del famoso  cura don Guillermo Echeverría, se colocó cadena de concreto armado embebidas en los muros, artesanados en los cielos de las tres naves y se construyó una amplia cripta. Todas estas fueron resultado del trabajo del arquitecto Exequiel Fontecilla Larraín y del Ingeniero José Mascayano. A fines de la década de 1970 se desarrollarán las últimas intervenciones al templo, efectuadas por el presbítero Félix Arévalo, quien restauró fachada e interiores y reformó el presbiterio dándole el aspecto que actualmente posee.

En 1925 Pío XI, mediante la Bula apotolocis muneris ratio, junto con erigir la Diócesis de San Felipe, eleva a la Iglesia Parroquia de San Felipe como Templo Catedral. Décadas después, en 1989 fue declarada Monumento Nacional gracias a su relevancia histórica, valor arquitectónico e importancia para los habitantes de la ciudad.